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Netrunner: La red vuelve a ser el campo de batalla

Acabo de probar la nueva reedición de Netrunner por parte de Fantasy Flight Games (FFG), lo que se ha dado en llamar «Android: Netrunner«, y la verdad es que me ha dejado un buen sabor de boca… ¡Cómo! ¿Que no sabes lo que es Netrunner? Pues espero que no vayas por ahí presumiendo de ser un aficionado a los juegos de cartas, porque Netrunner es EL JUEGO. Si te gustan los juegos de cartas, tienes que jugarlo. Si eres aficionado a la tematica Cyberpunk, estás obligado a probarlo. Si eres programador y estás relacionado con el mundo de los ordenadores, debes echarle un vistazo.

Frontal de un «starter» del Netrunner original
Portada de la caja de la nueva edición de Android: Netrunner, por FFG

FFG parece que ha hecho un trabajo bastante bueno con la «resurrección» de este juego, en el que, de hecho, ha estado implicado Richard Garfield, el propio creador del original (sí, el mismo, también, de Magic: The Gathering). Netrunner no es un juego al uso, de los que se pueden ver normalmente en las mesas. La temática por sí misma, ya es bastante original: un jugador toma el rol de un hacker informático (netrunner) que trata de acceder a las bases de datos de una megacorporación, controlada por el adversario. Es, por ello, asimétrico: cada jugador juega con un mazo de cartas diferentes al del otro (no se pueden combinar entre sí), con objetivos distintos y mecánica diferenciada. El runner se equipa con programas, hardware y recursos, para realizar incursiones (run) en los servidores de la corporación. Ésta, por el contrario, instala hielo (ice), software defensivo para impedir la entrada de los hackers, mientras va avanzando con sus propias agendas ocultas para conseguir sus planes de control y hegemonía. El runner debe localizar esas agendas para descubrir los planes de la corporación y hacerlas públicas para conseguir puntos. Pero en los servidores también hay trampas, y la corporación puede rastrearlo para destruir sus recursos, e incluso, dañarlo físicamente enviando mercenarios o por medio de descargas a través de las conexiones neuronales a la red.

Un programa rompehielos (Icebreaker) diseñado para combatir hielo (Ice) de tipo centinela (Sentry)
Hielo (Ice) tipo muro (Barrier) para proteger un servidor de intrusiones con dos subrutinas de finalización de incursión (End the run)

Ha habido algunos cambios con respecto a la edición original de 1996, pero parece que los han integrado bastante bien, al menos en esta primera entrega de la caja básica (core set). La principal diferencia con respecto al original es que ahora existen facciones, tanto en las corporaciones (Hass Bioroid, Jinteki, NBN y Weyland Consortium) como en los runners (Anarchs, Criminals y Shapers), y se ha limitado la cantidad de copias de una misma carta a un máximo de tres. Cada facción tiene su propia dotación de cartas específicas, además de un grupo de cartas comunes y acceso limitado a algunas cartas de las otras facciones, para poder configurar el mazo. De este modo, se evitan combos que en la versión original podían llegar a ser devastadores (los jugadores veteranos seguro que conocen mazos basados en el virus Scaldan, por ejemplo). Lo malo es que, sólo con la caja básica, las posibilidades de fabricar mazos temáticos es muy limitada por el momento, por lo que habrá que esperar hasta que vayan saliendo las ampliaciones para poder dar rienda suelta a la imaginación. Aunque ya se pueden hacer algunas pruebas interesantes… Otro pequeño inconveniente que hemos detectado, es que parece que las corporaciones tienen una ligera desventaja al jugar sólo con la caja básica, ya que están obligados a incluir todas las agendas comunes disponibles (que son bastante caras y además proporcionan demasiados puntos de una sola vez, lo que es un riesgo) para cumplir los requisitos de un mazo de tamaño mínimo, y no hay posibilidad de que lo aumenten a más de 50 cartas.

Como viene siendo habitual en los últimos lanzamientos de cartas de FFG, el juego sigue la estructura de Living Card Game (LCG), en el que la distribución de las cartas en cada expansión es fija. Esto permite que, a diferencia también con la versión original que era coleccionable, todo el mundo pueda tener acceso a las mismas cartas para construir sus mazos, por lo que se evitan disparidades, que a veces eran muy grandes, entre los jugadores en torneos (poseer una carta muy rara podía suponer una ventaja considerable en algunos casos, como por ejemplo, el virus Scaldan mencionado anteriormente).

En definitiva, parece que las megacorporaciones vuelven para quedarse, y los hackers van a tener que emplearse a fondo para desbaratar sus planes. Quien sabe, es posible que volvamos a encontrarnos a Rache Bartmoss navegando por el ciberespacio…

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